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Fundaciones Comunitarias: vínculo entre empresas y sociedad para la construcción de ciudadanía

FECHAC(imagen: http://i.oem.com.mx)

En nuestra entrada sobre la #CumbreCiudadana mencionamos la importancia que tiene para los procesos participación social, que las empresas se vuelvan más sociales y las OSC´s sean más sostenibles.

Hay ocasiones en que, con afán de categorizar y diferenciar los conceptos que atañen a la sociedad, olvidamos que, a pesar de que cada uno de nosotros cumple un rol diferente dentro de ésta, somos parte del todo que la conforma. Tendemos a ser agentes disociadores en lugar de integrarnos y trabajar colectivamente.

Es por esto que, al momento de plantearnos un proyecto de construcción de nación, es indispensable que pensemos en espacios comunes que nos permitan establecer las acciones que cada actor va a llevar a cabo, para que finalmente el interés general, es decir el bienestar de la sociedad, predomine sobre los intereses particulares (que lamentablemente en la mayoría de los casos, direcciona las decisiones políticas.)

Una de las razones por las cuales dejamos que esto suceda es que nos falta ¨pensar en el lugar del otro¨. Esta premisa forma parte de la definición de racionalidad de Kant, donde establece la importancia de reconocer que tal vez el otro puede tener la razón ¿Qué hacemos para ponernos en el lugar del otro?

El primer paso para ponernos en el lugar del otro es escucharlo. En el momento en que se abren espacios de diálogo entre las partes, en este caso OSC´s y empresas, cada una puede conocer un poco más del funcionamiento de la otra y de las necesidades reales que cada una de ellas representa. En la mayoría de los casos, estos espacios se dan sólo en la coyuntura electoral. Sin embargo, así como la participación ciudadana no se reduce simplemente a un voto, el trabajo de Responsabilidad Social e incidencia en políticas públicas tampoco tiene que estar netamente ligado a los procesos electorales, o limitarse a una relación donante-donatario.

En este punto entran en escena las Fundaciones Comunitarias (FC´s), que como ya hemos mencionado en nuestras entradas, son organizaciones que vinculan a los sectores público, privado y sociedad civil, es decir, empresas, gobiernos locales y federales, ciudadanos, y academia para resolver las problemáticas de la región. Una nueva forma de organización que está generando un impacto positivo para el empoderamiento de la comunidad.

Este tipo de fundaciones ha logrado que se comiencen a separar las funciones de mercadotecnia de la función social de las empresas. En los últimos tiempos, la RSE ha tendido a convertirse en una moda que no busca una incidencia real, sino que ha sido una estrategia socorrida por algunos empresarios para lograr su competitividad y la diferenciación de sus productos. Con las iniciativas de las FC´s se ha logrado que las empresas construyan ciudadanía; y más allá de sólo crear empleos y generar riqueza, también busquen multiplicar actitudes, hábitos y realidades que conduzcan a la mejora de la sociedad.

La Fundación del Empresariado Chihuahuense FECHAC es un ejemplo de FC’s en México. FECHAC se ha dedicado a impulsar la RSE en las empresas del estado de Chihuahua. Más de 32.000 empresarios utilizan esta fundación para que su apoyo a la comunidad sea efectivo. FECHAC atiende las necesidades críticas de la comunidad en materia de educación básica, salud preventiva y formación de capital social; promueve un trabajo colaborativo entre empresarios, gobierno y sociedad civil a través de más de 3.300 proyectos.

Éste es sólo uno de múltiples ejemplos de los avances que se están realizando en México en cuanto al cambio de paradigma de la RSE. FECHAC amplía el concepto de empresa responsable y la define como una que cumple, como mínimo, con la normatividad y sus obligaciones legales, considera a sus empleados como el capital más valioso, está conformada por personas socialmente responsables, está sensibilizada con la problemática social de su comunidad, conserva el medio ambiente y compite con lealtad.

¿Qué otros Fundaciones Comunitarias conocen? Los invitamos a participar para que juntos nos informemos de cada uno de los esfuerzos que se están realizando por la construcción de una sociedad mejor organizada.

Valery Rojas,

Politóloga y Blogger

@chanteler

Pasar de la protesta a la propuesta

niña Jobs

En una entrada anterior titulada “La RSE y el Cabildeo” anotábamos que: “El cabildeo bajo cualquier definición, se describe como un conjunto de acciones que tienen como objetivo cambiar la política, llamar la atención sobre un tema o dirigir órganos decisorios hacia una solución”.

La mayoría de las veces asociamos estos conceptos a procesos que se generan al interior de las empresas o de las OSCs, pero los ciudadanos también podemos incidir en las políticas públicas a través de nuestras acciones cotidianas. Basta con estar conscientes de que el cabildeo es una herramienta para el proceso de cambio continuo hacia una sociedad más igualitaria, justa, democrática, respetuosa de la naturaleza y sostenible, que es a lo que todos y todas aspiramos llegar; además de que nos permite poner en práctica el ejercicio de pasar de la queja y la denuncia a las soluciones propositivas.

¿Recuerdan el caso de la estudiante Paloma Noyola de la escuela José Urbina López en Matamoros? Paloma es mejor conocida como “La niña Jobs” por haber obtenido el puntaje más alto de México en matemáticas en las pruebas ENLACE 2012-2013. En un entorno precario, donde el acceso a los servicios públicos es limitado, sin electricidad constante, acceso a internet restringido, en plena frontera con Estados Unidos y punto álgido en la guerra contra las drogas, el maestro Iván Juárez Correa empezó a replantearse el modelo tradicional de enseñanza, que, en palabras de Foucault, podría definirse como un lugar donde “se tiene el control a través de la vigilancia y el castigo”.

Entre el 2010 y 2011 comenzó su búsqueda hacia algo innovador, experimentando e implementando nuevas estrategias.“ Me di cuenta que había que hacer algo diferente porque para este tipo de planes y programas (los tradicionales) se necesita un niño que no hable, que no platique, que nada más esté sentado en su banco, como si fuera un soldado. Estaba consciente de que hacía falta un cambio, había que sacar a los niños de las aulas y llevarlos a su ambiente natural, que es jugar”, cuenta el maestro. Partiendo de un auto reconocimiento de las necesidades propias del contexto, encontró en modelos de educación como el finlandés y el japonés la inspiración para aplicar las asignaturas establecidas a las situaciones de la vida cotidiana.

Así logró que Paloma y otros nueve niños de su escuela obtuvieran altas calificaciones en la prueba ENLACE. Gracias a estos resultados consiguió llamar la atención de muchos mexicanos que desconocen estas realidades, y la atención de autoridades responsables que se han desentendido del tema educativo en regiones apartadas. Se concedieron becas completas de estudio y un subsidio para la compra de uniformes, útiles, pago mensual de alimentación y transporte.

La participación ciudadana es la que puede continuar la labor con el monitoreo de este tipo de iniciativas. Si nuestro objetivo es crear una sociedad donde los valores fundamentales sean el respeto a la vida en todas sus formas, una sociedad más equilibrada, con seres humanos sensibles a los problemas sociales y conscientes de su poder de decisión y acción para generar el cambio, podemos comenzar a hacerlo desde los hogares. 

Cabe resaltar otro ejemplo, el de Natalia López, la niña indígena de origen Náhuatl, que vive en el municipio de Escobedo en Monterrey y que dejó a más de uno con la boca abierta con el discurso que dio frente a la Comisión Estatal Electoral de Nuevo León. Además de estar orgullosa de sus raíces, resalta la importancia del respeto por la multiculturalidad y cómo a pesar de ser discriminada en algunas ocasiones, gracias a la formación que ha tenido desde su hogar, tiene muy claro que lo que debe primar en la sociedad es el respeto a las diferencias, está segura de sí misma y de sus raíces y consciente de que la mezcla de culturas del país hacen de México un país único. Si cada uno de nosotros empezáramos a valorar las riquezas de esas raíces, a preocuparnos por los demás, a no prestar tanta atención a lo material, que como dice Natalia, “nos ha llevado a olvidar lo importante que es el amor y los valores desde la familia”, lograríamos un cambio real.

Precisamente este mes de los niños y las niñas, podríamos estar más atentos a cuáles son las necesidades de los más pequeños, no sólo de nuestros hijas e hijos, sino de todos los mexicanos que se están formando para un futuro mejor. Hagámonos responsables para que la realidad de la que tanto nos quejamos cambie. La niñez mexicana ya está generando un cambio y nos está demandando una sociedad sustentada en valores que respeten derechos fundamentales. Estamos hablando de las generaciones que nos gobernarán en el futuro. Es fundamental preparar el camino desde hoy.

Los invitamos a compartir historias como ésta, de las que seguramente hay muchísimas más. Éstas son las que nos dan fuerza para reconocer que el cambio sí es posible.

Más información:

http://www.eluniversal.com.mx/estados/2013/paloma-noyola-steve-jobs-966917.html

http://www.noticiasatiempo.com/index.php?option=com_k2&view=item&id=8287:la-verdadera-historia-de-natalia-lizeth-la-nina-indigena-que-cautivo-a-mexico-en-las-redes-sociales

http://www.cird.org.py/institucional/documentos/manual_incidencia.pdf

(imagen: www.laverdadnoticias.com)

Valery Rojas,

Politóloga y Blogger

@chanteler

¿Qué hacemos las mujeres de hoy para abrir brecha y consolidar nuestro papel?

Masculinización laboral

Revisando cifras, a propósito de la conmemoración del Día Mundial de la Salud el pasado 7 de Abril, descubrí que en México, según un estudio realizado en 2012, el 57% de los médicos son hombres y el 43% mujeres. Sin embargo, a la hora de indagar sobre las posiciones ocupadas por mujeres en “alta dirección” en México, vemos que sólo el 20% del talento femenino ocupa dichos cargos.

Y es que a pesar de los innegables avances en materia legal y de accesibilidad que hemos logrado las mujeres en los últimos tiempos, el machismo sigue siendo predominante en el campo laboral. Sin ir más lejos, esta semana se destapó el escándalo de la supuesta red de prostitución que el ex-líder del PRI Cuauhtémoc Gutiérrez dirigía (acá una gráfica de cómo opera esta red de prostitución).

Aunque las pruebas son innegables, aún no se han presentado las denuncias formales de las presuntas víctimas, y sin las declaraciones de las directamente afectadas se vuelve más complejo hacer efectiva la imputación de delitos. Así lo afirmó el magistrado presidente del Tribunal Superior de Justica del Distrito Federal (TSJDF), Edgar Elías, quien advirtió que “Si llegara a descubrirse paralelamente la consignación de algún delito, sí puede llegar a consignar, pero se me hace a mi cuesta arriba que sin las declaraciones de ellas, se encuentren elementos”.

¿Qué estamos esperando las mujeres para darnos nuestro lugar nosotras mismas? Tal como lo dijo en su columna del lunes en El Universal de México, Lydia Cacho, periodista y activista en temas de derechos humanos: “La explotación y cosificación sexual de las mujeres para mantener su trabajo, o incluso para participar en un partido político, es un problema estructural; una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre hombres y mujeres, que han conducido a la dominación, la discriminación y la interposición de obstáculos para su pleno desarrollo” ¿Hasta cuándo vamos a ser cómplices en perpetuar este tipo de delitos?

Debemos actuar no sólo por respeto a nosotras mismas, sino también por todas aquellas que han logrado abrir paso en una sociedad tradicionalista y socialmente dominada por los hombres, por aquellas que han luchado para que hoy en día tengamos las garantías de las que gozamos.

Solo por citar un ejemplo, recordemos a Matilde Petra Montoya Lafragua, la primera mujer mexicana en graduarse como médica. Sus opositores decían que “debía ser perversa la mujer que quiere estudiar medicina, para ver cadáveres de hombres desnudos”, pero a pesar de los obstáculos, su amor por la medicina y la reivindicación de la mujer llegó a instancias tales como escribirle una carta al entonces Presidente de la República, general Porfírio Diaz, para que le fuera permitido presentar su examen profesional en 1887.

Remitámonos ahora al siglo XVIII en Inglaterra, cuando era imposible pensar en que una mujer pudiera realizar estudios de medicina y mucho menos ejercer como doctora o cirujana. En este contexto, Miranda Stuart, mejor conocida como el Dr. James Barry, ocultó toda su vida e identidad real haciéndose pasar por hombre para poder ejercer la medicina, ingresar a la armada británica y ser Inspector general de hospitales de la armada. En su carrera logró realizar la primera cesárea con éxito (en la que sobrevivieron tanto la madre como el hijo), y mejorar las condiciones sanitarias gracias a sus métodos pioneros en higiene y prevención.

Tres siglos después, las mujeres continuamos abandonando nuestra femineidad para tener “éxito” en nuestras carreras profesionales. María Pía Hurtado afirma que “culturalmente la sociedad ha sobrevalorado los atributos masculinos, haciendo que las mujeres crezcan dentro de paradigmas en que la masculinidad es signo de fortaleza, creyendo que al revestirnos de ella adquiriremos los mismos atributos de fuerza, competencia y agresividad, pretendiendo aún más que con estas herramientas no seremos vulnerables a un acoso o dejaremos de ser discriminadas por nuestro género”.  Somos nosotras mismas las que nos juzgamos y las que muchas veces nos sentimos culpables por los cólicos que mes a mes nos piden bajar un poco el ritmo de trabajo para consentirnos. Nos olvidamos que a pesar de ser profesionales y de tener un trabajo también somos madres, y que en algunas ocasiones nos veremos obligadas a hacer una pausa para atender a nuestros hijos. Que en la menopausia nuestros cuerpos sufren una transformación y los cambios de temperatura, los trastornos del sueño, entre otras cosas, son algo real que no podemos ni debemos dejar pasar; simplemente estamos diseñadas biológicamente de esta forma. ¿Cómo van a respetar los hombres una realidad que desconocen y nunca van a experimentar, si nosotras mismas no la reconocemos y defendemos?

Gracias a las pioneras ya hemos ganado un gran espacio, es tiempo de no recurrir a la masculinización para sobrevivir. Es tiempo de reconocernos a nosotras mismas y a nuestras formas biológicas como naturales y compartir estos cambios con nuestros compañeros para que recorran con nosotras este camino.

Enlaces de interés:

http://www.elefectomariposa.cl

http://www.mujerescientificas.org/

 

(Imagen: Katherine León https://www.flickr.com/photos/katherineleoncita/)

 

Valery Rojas,

Politóloga y Blogger

@chanteler