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Olga González Martínez

En #cabildeociudadano entrevistamos a Olga González Martínez, Consejera Electoral del Instituto Electoral del Distrito Federal, para platicar sobre las implicaciones de la democracia más allá del voto, la participación ciudadana y las acciones que el IEDF está realizando para fomentar una ciudadanía consciente, activa, participativa y propositiva, con herramientas que posibiliten una incidencia real.

A continuación les compartimos la entrevista.

OGM: Creo que este es un momento ideal en el que podemos hablar de participación ciudadana por dos razones: la primera es que el Consejo actual del IEDF acaba de ser conformado el 1o de octubre del año pasado, merced de una reforma electoral que dota al INE de la facultad de nombrar a los consejeros en los organismos públicos locales electorales. Por otro lado, también la reforma electoral del año pasado amplía la participación ciudadana, el derecho de los ciudadanos de participar en la política. Lo hace de tres maneras: la primera a través de las candidaturas independientes, la segunda a través de la consulta popular y la tercera a través de las iniciativas ciudadanas. En este sentido se permite a la ciudadanía intervenir en la vida pública de una manera más amplia de la que se había tenido.

Específicamente en el Distrito Federal tenemos una Ley de Participación Ciudadana. El IEDF no solamente organiza las elecciones y hace el recuento de los votos, también tiene una participación muy activa en estos ejercicios democráticos. Por ejemplo, en noviembre del año pasado se llevó a cabo un ejercicio de participación ciudadana, de presupuesto participativo. ¿Qué significa esto? Que los ciudadanos van a poder decidir en qué se va a ejercer el presupuesto del 2% de cada una de las delegaciones; lamentablemente la difusión no ha sido tan amplia en este sentido. Por supuesto que el porcentaje que se le otorga al presupuesto para la decisión ciudadana es bajo, sin embargo tenemos ya experiencias de varios años en este sentido. Son mecanismos de participación donde los ciudadanos del DF determinamos qué es lo más importante para nuestra comunidad, lo que se hace con este dinero, y podemos tomar decisiones en temas de seguridad, parques públicos y luminarias.

#CC: Una pregunta para aclarar y hablar un poco más del proceso de participación. Tu nos estás diciendo que hay muchas maneras o hay muchos temas en los que la ciudadanía puede determinar ciertos usos del presupuesto, como en el caso de parques públicos. ¿Nos puedes hablar un poco más sobre el protocolo? ¿En qué sentido está dictaminado, hasta qué punto y sobre qué temas puede decidir la ciudadanía? Y ¿hasta qué punto ya no le corresponde a la ciudadanía?

OGM: En cada delegación se conforman comités y consejos por cada una de las colonias, barrios o pueblos (demarcaciones geográficas). De estos comités que son electos por votación popular se eligen cinco proyectos que tengan viabilidad. ¿Qué significa esto? 1) que el dinero que se les va a otorgar va al 100% para finaciar el proyecto y para asegurar que no se quede a la mitad. 2) que cada delegación cuente con la infraestructura humana y de recursos materiales para poder dar vida a este proyecto. 3) que sea una necesidad imperante en la comunidad. De estas se eligen entre una y cinco alternativas en cada una de las colonias, barrios o pueblos que existen en el Distrito Federal y se hace una elección directa, en voto libre y secreto, de los habitantes ciudadanos mayores de dieciocho años, en cada una de las colonias.

El IEDF organiza este ejercicio de participación ciudadana, hace el recuento de las opiniones, cuenta quién tuvo la mayoría de opiniones favorables y cuál fue el proyecto más votado, y entregamos a las delegaciones los resultados. Las delegaciones tienen forzosamente que ocupar este presupuesto en el proyecto que se haya votado.

#CC: ¿Cómo es el proceso para informar a los ciudadanos sobre estas decisiones? ¿A través de qué canales se hacen? Porque son procesos muy importantes, y existen muchas personas que no los conocen.

OGM: Los ciudadanos pueden registrar su proyecto (en fechas específicas) y con éste registro empieza la delegación a hacer un análisis de viabilidad. El IEDF por varios medios como spots en radio y TV, visitas en barrios y en colonias, actuaciones en calle, en redes sociales…invitamos a la ciudadanía a participar para que emitan su opinión. También es cierto que la ciudadanía del DF es muy amplia y es difícil llegar a todos los sectores, sobre todo con el presupuesto que tiene el IEDF para difundir estos ejercicios, aunque cada vez lo vamos a hacer mejor. Los spots en radio y televisión realmente son mínimos, los consejeros personalmente estuvimos en zonas de alto aforo como mercados y carreras deportivas, etc. para invitar a la ciudadanía a que participara. Esto se hace cada año. También quiero comentar, que tenemos la modalidad del voto, no nada más a través de forma directa presencial, si no que también, tenemos el voto electrónico. Podemos votar a través de nuestro teléfono celular, una PC, una tablet. Si entramos a la página web del IEDF nos redirecciona al micrositio donde tenemos el sistema de votación.

#CC: Es por eso que nos interesa difundir éste tipo de información en #cabildeociudadano, para dotar con herramientas a los ciudadanos para que puedan participar.

A parte de las visitas a las delegaciones y a ciertos eventos para acercarse a la gente, y tomando en cuenta que somos pocos quienes contamos con acceso a internet, ¿contempla el IEDF, en el caso de tomar alguna decisión sobre un parque público, por ejemplo, poner un stand de información para explicar los detalles sobre el proyecto? ¿Cómo son esos acercamientos del IEDF con la población para informar sobre esto?

OGM: Te voy a hablar de dos cosas. La primera es la feria de promoción para que la gente participe. Voy a poner otro ejemplo. El sistema de transporte colectivo Metro nos hizo favor de sacar un boleto conmemorativo en octubre. Sacó un tiraje de diez millones de boletos, y en éstos venía justamente la promoción de la consulta ciudadana sobre el presupuesto participativo, las fechas y cómo participar en el proceso. Por otro lado también tenemos spots de radio y televisión e inserciones en medios escritos. Hacemos perifoneo, hacemos asambleas vecinales y participación en ferias y en eventos públicos. ¿Qué pasa después? ¿Qué pasa cuando se elige un proyecto y se le dan a la delegación los resultados y el presupuesto que tiene que ejercer? En ése sentido el IEDF está muy interesado en rendición de cuentas, en transparencia, en verificar efectivamente que el proyecto que ganó sea acreedor del presupuesto y que se ejecute. La legislación no nos permite en este momento meternos en la rendición de cuentas de las delegaciones, sin embargo hemos pensado abrir un micrositio en la página del IEDF en el cual podamos dar cuenta del avance de las obras y los proyectos ganadores.

#CC: De cara a las próximas elecciones de junio nos gustaría abordar el tema del voto. En México estamos viviendo en un sistema democrático en el que el voto es símbolo casi máximo de participación. Bien es cierto que el voto es el puente o primer paso para la elección de los representantes políticos y un medio para la participación ciudadana. Sin embargo, se han estado manifestado distintas posturas al respecto, como lo es la postura concreta de no votar. A partir de lo que el politólogo Mauricio Merino dice, “nuestros representantes son nuestros gobernantes y sólo pueden ser nuestros gobernantes si nos representan”, ¿cuáles son las posibilidades de participación para quienes sienten que votar es avalar un sistema con el cual no están de acuerdo?

OGM: En la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos el voto se ve como un derecho y como una obligación. Es decir, no solamente tengo el derecho de elegir a mis gobernantes si no también la obligación de hacerlo. Sabemos que es una ley imperfecta porque no tiene castigo, sin embargo es necesario e invito a la ciudadanía a ejercer ese derecho y a cumplir con esa obligación. Coincido en que debe haber un voto razonado; que la desilusión de muchos mexicanos por muchos casos de corrupción, de mala administración en la política, pueden llevar al descontento de muchos ciudadanos y orillarlos a tomar la decisión de no participar por no avalar un sistema politico con el cual no están de acuerdo. Sin embargo, es importante la participación para el cambio de éste sistema. Creo que es imprescindible que caminemos hacia un sistema de rendición de cuentas. Considero que la reforma electoral ahora comprende una figura que pudiera traducirse en rendición de cuentas que es la re-elección. Es decir, si yo veo que un diputado, que un senador, que un presidente municipal trabajó muy bien, pues entonces le doy mi voto para re-elegirlo. Y si considero que tuvo una mala administración, que no me siento representada por ese servidor(a) público(a), pues entonces le otorgo mi voto al de enfrente. Lo castigo con mi voto. Eso posibilita a los ciudadanos a tener un mayor control sobre la transparencia y la rendición de cuentas. Ya los veremos en el 2018 de esta re-elección que va a ser efectiva podremos nosotros, los ciudadanos, castigar o premiar a los y las que hayan hecho una buena actuación. Específicamente en el IEDF ¿qué estamos haciendo para poder contar con un voto razonado? Estamos construyendo una página de internet para conocer el perfil de los candidatos. Va a tener el perfil curricular de experiencia en el servicio público, el control de confianza y la declaración patrimonial. Con esta herramienta los ciudadanos podrán tener un voto más razonado y no sentirán que van a votar por el señor del pendón de la esquina.

#CC: Más allá de quiénes se presenten como candidatos dentro de este contexto, hasta ahora hemos hablado de ejercer el voto para participar. El voto es solo una de las herramientas de participación ciudadana. ¿Qué esta haciendo el IEDF para promover otras herramientas de participación que no están solamente relacionadas con el voto? ¿Para la ciudadanía no hay posibilidades de participación sin el voto? ¿O cuáles son las oportunidades de participación para la ciudadanía más allá del voto?

OGM: Bueno estamos hablando del voto activo y del voto pasivo ¿no? El voto activo es el que damos todos los ciudadanos, manifestamos nuestra voluntad sobre tal o cual candidato para participar. En cuanto al voto pasivo, es decir, los candidatos independientes a los que queremos llegar, quisiera comentar que en esta reforma que acabamos de vivir y que estamos comenzando a ejercer en este año, se contempla la figura de candidaturas independientes. Claro que se contempla, dejame decirlo así, y desde mi perspectiva, es una manera de transición hacia una forma de participación más amplia. Un poquito de historia, no es la primera vez que tenemos candidaturas independientes en México. En la ley de 1911 contemplaba esta figura, tuvo consecuencias muy importantes en la configuración del congreso. Te pongo un ejemplo importante: en 1918, de 199 diputados federales sólo 22 fueron candidatos de partidos, el resto eran candidatos independientes. Esto cambió con la reforma de 1946; en esa reforma se restableció el derecho exclusivo de los partidos políticos para postular candidatos. Y desde 1946 es hasta 2012 cuando se vuelve a poner las candidaturas ciudadanas en el panorama politico de México.

Al parecer existe un consenso en los países de todo el globo que permiten a las candidaturas independientes exigir para su registro una determinada cantidad de firmas de apoyo del candidato, claro el elemento importante es cuántas ¿no? Si ponemos un número muy alto se puede desvirtuar la figura de la candidatura independiente e impedir a los ciudadanos participar en la elección. En la mayoría de las legislaciones existentes el apoyo es entre el 0.1 y el 5% de los electores de un determinado distrito o municipio, o de un área geográfica. Algunos países también ponen requisitos adicionales, por ejemplo: no ser miembro de un partido politico en el momento de la postulación, o bien, pagar una fianza como es el caso de Irlanda. En los estados de la República se ha legislado en el caso de las candidaturas independientes. En algunos se han pedido requisitos excesivos para su registro. Por ejemplo en Zacatecas se requería el 5% de firmas para postularse al cargo de gobernador y 15% de firmas para ser diputado local. En este sentido es paradógico que sea más sencillo registrar un partido politico, donde se pide el 2% de firmas, que a un candidato independiente. Con esto se limita prácticamente el acceso ciudadano. Otro ejemplo Quintana Roo. En Quintana Roo se permite postular sólo un candidato independiente para cada uno de los cargos. En ese sentido los ciudadanos interesados tienen que entrar a una contienda interna, a una pre-campaña o movilizar a la ciudadanía para que voten por ellos, es decir, solamente puede haber un candidato por cada cargo. Claro, esto nos puede candidaturas más fuertes y más posibilidades de ganar, sin embargo también limita la participación ciudadana. En 2012 la iniciativa de reformas del COFIPE propuso establecer como requisitos de registro el 0.13% de las firmas y restringía la participación a dos candidatos independientes por cada cargo.

Ahora la pregunta es ¿cómo garantizo la participación de los ciudadanos como candidatos en las elecciones y que tengan posibilidades reales de ganar? Yo considero que hay un reto pendiente de los legisladores de cómo equilibrar la competencia electoral entre los candidatos independientes y los que cuentan con el apoyo de algún partido politico. Es decir, existe la necesidad de crear un modelo de competencia electoral en México a partir de la apertura de los derechos politicos de los ciudadanos. Sin embargo también quería comentar una postura que a mí me parece adecuada. José Woldenberg lo ha dicho en varios foros -que si bien es cierto que el artículo 35 nos da a los ciudadanos los derechos para poder ser votado para todos los cargos de elección popular, también es cierto que el sistema de partidos es indispensable para el desarrollo de la vida democrática del país. Esto viene desde la Antigua Grecia en la representación popular. Finalmente el candidato independiente tiene que agrupar a una serie de ciudadanos para que lo apoyen. Porque, finalmente ¿qué son los partidos políticos? un grupo de ciudadanos apoyando a otro grupo de ciudadanos para que accedan al poder. Y bueno el régimen de partidos está creado en México con entidades de interés público que tienen ciertas responsabilidades, ciertas obligaciones, lo que permite que la sociedad esté organizada en el quéhacer político.

#CC: Claro, en la teoría es un grupo de ciudadanos apoyando a otros para adquirir poder. En la práctica vemos que en las democracias más avanzadas se están moviendo hacia una democracia más participativa que hacia una democracia representativa. Y una democracia participativa permite que los ciudadanos se representen a sí mismos. En ése sentido juegan también los medios de comunicación un rol, de ser un espacio muy importante. Que es el tema que nos lleva a la siguiente pregunta. Los medios de comunicación, según varios sociólogos, entre ellos Manuel Castells, no son un cuarto poder, si no que son el espacio donde se deciden las relaciones de poder, donde se ejerce el poder y donde se crea el poder. Porque el problema con las candidaturas independientes y lo ha sido desde inicios de la historia de México es, que están allí, pero no están realmente en el espacio donde se decide el poder y no tienen, por comparación, la más minima influencia o recursos como para poder tomar un lugar en ese espacio

¿En qué sentido puede apoyar una institución como el IEDF a las candidaturas independientes para tener un espacio en este medio, en el ring donde se decide el poder? ¿Cuáles son las acciones que tu consideras nos van a ir llevando hacia una democracia que permita que realmente las candidaturas independientes entren en ese espacio, pasando de la opción a la posibilidad real de tener un espacio en el gobierno?

OGM: Bueno, hemos llegado a ésta situación porque el lenguaje de la antipolítica ha avanzado mucho entre nosotros. Los instrumentos con los que se construye la aspiración democrática y se consolidan los regímenes democráticos, tienen pésima fama. Los politicos, los partidos, se han convertido en lo peor, que solo ven por sus intereses. No es que los partidos no merezcan ser criticados pero esta retórica contrapone a los ciudadanos contra los partidos politicos. Y en lugar de asumir con seriedad que la reproducción de un sistema democrático necesita auténticos partidos que le den la vuelta al asunto, que estén con la sociedad, que no sean corruptos, entonces se pretende darle la vuelta sacando la candidatura independiente como una alternativa; es decir ¿cómo estos ciudadanos que no están contaminados no van a ser contaminados después? Aquí el problema es la corrupción, que los partidos están muy lejos de la ciudadanía y no velan por sus intereses. Cuando lo que realmente deberíamos de hacer y hacia donde deberíamos de caminar es hacia la transparencia, la rendición de cuentas, hacia decirle a los partidos politicos y hacia los representantes de la sociedad en general que no estamos contentos, que no nos están representando como deben hacerlo, que deben dejar de ver por sus intereses, y acercarse al pueblo. Lo bueno es que por esta vía se le da frescura a la contienda electoral y al mundo de la representación. Lo malo es que se desaprovechó la oportunidad para replantear con seriedad los requisitos para construer nuevos partidos, para facilitar la entrada al universo electoral de corrientes ideológicas que no se sientan representadas.

La reforma electoral permitió que ahora tengamos 10 partidos politicos, es decir, mejoró o facilitó la creación de nuevos espacios con nuevas visiones de representación. Pero, finalmente, la responsabilidad de la transparencia va hacia un partido político; a éste, el Estado le da dinero para promover la vida democrática del país, para la promoción de que jóvenes y mujeres participen cada vez más en política, y nosotros como autoridad electoral y como ciudadanos debemos obligarlos a llegar a esto. Considero que en esto vamos en el camino adecuado para llegar a una legislación que nos permita una mayor rendición de cuentas.

Yo clasificaría la última reforma politico-electoral de México como una reforma de transición. Estamos transitando de dos modelos, uno federal y varios locales, hacia un modelo nacional. Y de la misma manera estamos transitando en la participación ciudadana, de una figura de candidato independiente en la cual se torna difícil accede al poder. Sin embargo, es un paso adelante en el cual tenemos que seguir trabajando, y los legisladores tienen un reto en este sentido. Quisiera poner en la mesa qué pasaría si tuviéramos muy pocos requerimientos para las candidaturas independientes, que tuviéramos 146 candidatos, y que a cada uno habría que darles recursos para su campaña. ¿Qué tal que estos ciudadanos no tuvieran la seriedad que lo amerita? En ése sentido tiene que haber un equilibrio en el cual le demos seriedad y pongamos en la arena a ciudadanos que efectivamente tienen respaldo contra aquellos en los que vamos a erogar dinero y que realmente no van a tomar enserio esto. Debemos llegar a un punto medio.

#CC: ¿Cuáles son las acciones y programas en concreto que se están llevando a cabo para la formación de una ciudadanía que pueda hacer contrapeso a todas las cuestiones de corrupción y falta de transparencia? ¿Qué se contempla como educación cívico-democrática más allá de fomenter el voto? ¿Cómo contribuyen a caminar hacia una democracia de mayor transparencia y rendición de cuentas?

OGM: El IEDF tiene una gran trayectoria en educación cívica. Carlos González Martínez, miembro del Consejo, ha impulsado programas que ya tenía el Instituto tales como talleres en materia de educación cívica. Tenemos una ludoteca cívica en la cual, por medio de cuentos y obras de teatro acercan a los niños a educación cívica. Todos los años hacemos el concurso de cuento infantil y juvenil, tenemos publicaciones, concursos de debate, ayudamos a organizar elecciones en escuelas públicas y privadas; tenemos un programa muy amplio y creativo de educación cívica. Lo que hace falta es la difusion de todos estos programas.

#CC: Olga, muchas gracias por tu tiempo y por la información tan valiosa que compartiste con nosotros sobre lo que está haciendo el IEDF para que los ciudadanos tengamos mayor participación y logremos mayor incidencia.

OGM: En eso estamos, trabajando por la democracia de la Ciudad de México. Les agradezco mucho y me reitero a sus órdenes. Buenas tardes.


Bibliografía:

www.iedf.org.mx

– Maite Azuela, “Independientes de chocolate”, en

http://www.eluniversalmas.com.mx/editoriales/2015/02/74733.php

– Mauricio Torres, “El nivel de abstencionismo “aceptable” pero crece en los últimos comicios”, en

http://mexico.cnn.com/nacional/2012/03/26/el-nivel-de-abstencionismo-aceptable-pero-crece-en-los-ultimos-comicios

– Mauricio Merino, La participación ciudadana en la democracia. Cuadernos de Divulgación de la Cultura Democrática, en

http://www.ine.mx/documentos/DECEYEC/la_participacion_ciudadana_en_la.htm

– Salvador Camarena, “Dos mujeres, un distrito y dos desgracias”, en

http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/dos-mujeres-un-distrito-y-dos-desgracias.html

– Javier Sánchez Galicia, “Voto leal y voto switcher. ¿Quién define una elección?, en

http://www.slideshare.net/sanchezgalicia/voto-leal-y-voto-switcher

– Olga González Martínez: Twitter @ingolgaglez Facebook: Olga González Martínez

(imagen: Facebook/OlgaGonzálezMartínez)

Entrevistadoras: Julia Romero Villa y Sofía González Díaz

En una democracia funcional no existe votar por el “menos peor”

voto nulo

Una de las críticas más fuertes a los partidos políticos dentro del marco democrático es su tendencia a la exclusión. A lo que la Dra. Denise Dresser ha llamado en numerosas ocasiones el régimen de la partidocracia. Vivimos en un país en el que las malas prácticas de un partido se convirtieron en el status quo de la clase política. Es por eso que en la presente entrada planteo la perspectiva del No Voto y la participación ciudadana más allá del voto. Porque el votar como un hecho aislado no es necesariamente lo que nos hace ciudadanos.

Denise Dresser y otros periodistas de talla internacional han hablado en numerosas ocasiones sobre el andamiaje del sistema político mexicano, calificándolo de obsoleto o arcaico al referirse a la estructura del sistema en sí. Para poder ofrecer una perspectiva sobre el abstencionismo (o postura del No Voto) es necesario analizar al sistema político como un sistema disfuncional. Es por eso que decidí ahondar en esta perspectiva tomándola en cuenta como una voz o conjunto de voces, desde el respeto a su libertad de expresión, y desde lo que el mensaje de estas voces significa para el sistema y la participación ciudadana.

Es el sistema el que está corrupto, como menciona el periodista Jorge Zepeda en su artículo publicado en El País “Un país empriantanado”. Zepeda escribe: “El PRI ha convencido a las élites de las ventajas de chapotear en el lodo y de paso ha convertido la vida pública en un pantano infesto en el que todos ellos abrevan.” Pero la democracia no se agota en las elecciones. En otras palabras, la participación es indispensable para integrar la representación de las sociedades democráticas a través de los votos, pero no es la única posibilidad de participación. Una democracia funcional requiere de múltiples mecanismos de participación que garanticen que las voluntades diversas de la sociedad sean escuchadas y sus necesidades sociales sean atendidas.

Porque los candidatos, sean de partidos o independientes, una vez electos dejan de representar a los intereses de sus partidos y es su obligación representar a todos los ciudadanos. Una vez constituidos los órganos de gobierno, la participación se convierte en un campo de acción donde la sociedad civil puede y debe hacerse presente en la toma de decisiones políticas, pues estas decisiones afectan su vida cotidiana. `Participación también contiene “aquellas actividades legales emprendidas por ciudadanos que están directamente encaminadas a influir en la selección de los gobernantes”. A esto llamamos cabildeo ciudadano: ciudadanos comprometidos con una agenda social, que vigilan, accionan y evalúan y corrigen el rumbo de las políticas públicas que afectan el bienestar de todos.

Lester W. Milbrath, autor norteamericano de los años sesenta, sugiere que todos los ciudadanos tienen una forma específica de participación. Él compara la arena política con un arena de circo romano en donde concibe tres tipos de participantes: gladiadores, espectadores y apáticos. Sin espectadores, los gladiadores sencillamente dejarían de existir en la democracia, o peor aún, se convertirían en un espectáculo absurdo.

Entre las conclusiones de la investigación de Milbrath resalta que, aunque es prácticamente imposible que todos los ciudadanos participen de manera directa en la vida pública (pues es una situación utópica pensar que todas las personas pueden estar informados sobre todos los temas relevantes de la agenda política y social), es necesaria una cuota de participación en la que los ciudadanos se encuentren informados y activos en cuestiones públicas. Es imprescindible monitorear y evaluar las acciones de los gobernantes, y en caso de haber tomado un rumbo incierto, equivocado, o ilegal, tener la capacidad de corregir el rumbo.

En vísperas de las próximas elecciones son muchos los ciudadanos que expresan su apatía y legítimo disgusto, así como su voluntad de no votar a través de las redes sociales. Es entendible y hasta aplaudible que los ciudadanos, dentro de este contexto, manifiesten las razones por las cuáles han decidido no votar. Entre ellas se lee el disgusto de no querer participar de un sistema que está corrupto y al que no ven posibilidad de salvar.

Usando el ejemplo de Milbrath, hay muchos ciudadanos que han decidido y están decidiendo no participar de un espectáculo absurdo. El bajo porcentaje general de participación en las elecciones es alarmante. En países como Alemania, llegar a un porcentaje tan bajo de participación como el que en México se conoce como “normal” implicaría la caída del sistema. Eso no sólo significaría que el gobierno está haciendo muy mal su tarea, si no que el sistema de gobierno perdería la credibilidad. Si el voto nulo comunica la inconformidad con los candidatos, el no voto comunica la inconformidad con el sistema.

Es indispensable que el gobierno y la ciudadanía escuchen a las voces que están diciendo “no voy a participar de este sistema” porque los políticos, una vez que han sido elegidos, están en esa posición para representar a todas las voces. En una democracia funcional tiene tanto derecho el que expresa su disconformidad no votando como el que está convencido de un partido. En una democracia funcional no existe el “votar por el menos peor” o peor aún, valga la redundancia, “si no votas te jodes y no tienes derecho a reclamar”. Para entrar en una verdadera democracia tenemos que salir de ahí; tenemos que tener la capacidad de comprender e internalizar nuestros derechos y los derechos de todos.

Ejercer la ciudadanía en El país de uno, como diría Denise Dresser. Apropiarse de las calles, en el buen sentido, significa retomar el poder que “nos han quitado”, y lo pongo entre comillas porque no nos sirve de nada tomar el rol de víctimas. En realidad, para que alguien nos quite algo hace falta que renunciemos a que tenemos algún poder, control o influencia sobre nuestro entorno. Hasta cierto punto y por distintas razones hemos permitido que nos arrebaten de la mano el país y casi sin chistar, incluso enojándonos con los que chistan y reclaman sus derechos “porque nos es inconveniente que marchen y paralicen la ciudad”.

En la crisis actual por la que México está pasando es momento de tocar fondo y retomar las riendas de nuestro poder personal, ejercer el poder de los ciudadanos. Es tiempo de hacer una mirada crítica, y muy crítica, sin paleativos, sin engrandecer ni minimizar ningún hecho y sin depender de que “alguien más” lo haga primero o lo haga por nosotros. Dejar de ponerle adjetivos y pretextos a la democracia. Separar la paja del trigo. Dejar ir aquello que no funciona para abrir los ojos y ver nuevas posibilidades.

Es tiempo de acabar con la impunidad, sumarse a iniciativas, denunciar la corrupción, ejercer presión para que se haga justicia. Apoyar informando, debatiendo, escuchando a las necesidades del pueblo, contribuyendo a crear sociedades más justas. Es momento de salir de la mera indignación para pasar a la acción. Tomar nuestro rol como ciudadanos y contribuir a que otros tomen el suyo también. Hoy más que nunca se requiere de una capacidad de escuchar.

Apelando al llamado de la Dra. Dresser a asumirnos como héroes y retomar la valentía del personaje Frodo en El Señor de los Anillos, podemos decir que es imprescindible analizar y distinguir que lo que está mal es que el sistema no es un sistema democrático. Es un sistema feudal con algunas prácticas democráticas. En sus palabras “Una democracia condenada a la baja calidad, a la representación ficticia, al mal desempeño institucional, a partidos políticos alejados de las necesidades de la gente, aunque logren convocar a la gente al zócalo o a la sede partidista. A empresarios que le exigen al estado que cobre más impuestos, pero no al sector privado. A élites políticas adeptas en tomar decisiones cuestionables, corroídas por divisiones internas, incapaces de resolver problemas perennes de desigualdad y violencia. Todo ello producto de un sistema político y económico que demuestra serias fisuras”.

Es responsabilidad de los ciudadanos hacer esa distinción y saber que ese sistema es obsoleto, y nuestro rol es hacernos presentes para defender la vida, cada uno desde su posición. A este llamado no están excluidos los legisladores. Al contrario, lo primero que tiene que cambiar en nuestras mentes es que podamos comprender lo que significa realmente la democracia, para no conformarnos con algo que parece pero que en realidad no lo es y nunca lo será. Sin perder de vista lo anterior y escuchando a las demandas de la sociedad, desde este blog iniciamos y conducimos el diálogo hacia el ¿cómo sí?, pues tenemos claro lo que ya no queremos. Es tiempo de tener claro como sí queremos vivir, como sí queremos actuar, hacia dónde queremos movernos como sociedad. 

Julia Romero @Sashantia1

Comunicóloga y Maestra en Educación Intercultural

Bibliografía:

  • http://www.alternancia.com.mx/trabajara-iedf-en-programa-de-promocion-del-voto/.
  • Krauze, Enrique (1997): La presidencia imperial. Ascenso y caída del sistema político mexicano (1940-1996). 1a. ed. Barcelona: Tusquets Editores (3).
  • Maite Azuela (2015): Independientes de chocolate. El Universal.mx. Available online at http://www.eluniversalmas.com.mx/editoriales/2015/02/74733.php.
  • Mauricio Merino: La participación ciudadana en la democracia. Cuadernos de Divulgación de la Cultura Democrática. Instituto Federal Electoral http://www.ine.mx/documentos/DECEYEC/la_participacion_ciudadana_en_la.htm#autor.
  •  http://internacional.elpais.com/internacional/2015/03/11/actualidad/1426103816_030550.html

(Imagen: http://lobos-solitarios.blogcindario.com)

Partidos políticos, funcionarios públicos y sociedad civil bajo un esquema de transparencia y libre expresión

transparencia y rendición de cuentas partidos políticos

Uno de los escándalos más sonados en los últimos meses es el relacionado con la construcción de la presa “El Titanic” a cargo del gobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías. El gobernador mandó construir esta obra hidráulica de 120 metros de longitud y 80 de altura en 2011. El tema en disputa sobre la presa es que ésta colapsó recientemente producto del huracán “Odile”, afectando a pobladores y sacando a la luz que dicha obra estaba construida en un terreno perteneciente al gobernador, la cual almacenaba el agua y provocaba escasez en la zona a pesar de ser hecha con dinero público.

El origen de la corrupción en el país es tema de amplio debate entre sociólogos y politólogos. México es una república que organiza su democracia a partir de un sistema de partidos que dan forma y orden a la representatividad política y social. En este sentido, es responsabilidad de los partidos brindar una oferta ideológica y política a los ciudadanos para que se organicen y puedan participar en las contiendas electorales de las que salen los representantes que ocupan puestos de representación popular. Sin embargo, los problemas de representatividad que enfrenta la política mexicana son auspiciados en gran parte por los acuerdos partidarios existentes, los cuales perpetúan leyes y reglamentos que ligan su desempeño y carrera política con los intereses de su partido y no con los de la ciudadanía que en teoría representan.

En este esquema tampoco existen procesos de rendición de cuentas detallados al interior de dichos organismos políticos, hecho que favorece la opacidad y encubre casos de corrupción sin que haya de por medio juicios o procesos penales en contra de aquellos que violen la ley o se encuentren en posiciones comprometidas, como el gobernador Guillermo Padrés o como el caso del que fuera líder del PRI en el DF, Cuauhtémoc de la Torre. Esta falta de compromiso con la legalidad ha propiciado que los partidos en muchas ocasiones terminen siendo cajas negras que ejercen recursos públicos sin rendir cuenta total de sus gastos y las actividades ciudadanas que desempeñan.

Los partidos como organismos políticos encargados de formar líderes sociales también han visto mermada su legitimidad, arropando militantes que no se apegan a la legalidad y encubriendo actos ilegales.

En este contexto, existe una propuesta emanada del “Tercer Congreso Nacional Ciudadano” organizado por Gilberto Lozano, el cual expresa una nueva interpretación sobre qué son los partidos políticos y cómo deben ser abordados los problemas surgidos de la cesión de la soberanía democrática.

Estos nuevos términos ciñen el desempeño partidista a la lógica laboral, argumentando que los funcionarios son trabajadores al servicio de los ciudadanos y que la sociedad civil, al pagar sus contribuciones tributarias, es dueña del destino laboral de todos los representantes elegidos o desempeñando algún cargo público. En resumen, bajo esta interpretación los partidos políticos son fiscalías de reclutación laboral donde quienes mandan son quienes pagan los impuestos.

Más allá de la conveniente o de lo políticamente correcto en términos conceptuales, es importante señalar que dicha solución tiene como origen los problemas de corrupción y el riesgo de permitir que personas de reputación comprometida o cuyo respeto al estado de derecho no sea una constante puedan afectar al sistema político y a las decisiones del país. El problema no es sencillo porque deben intervenir partidos políticos, funcionarios públicos y, desde luego, la sociedad civil bajo un esquema de transparencia y libre expresión, manifestado en medios de comunicación de calidad; de ahí la importancia de que temas como el del gobernador Padrés salgan a la luz pública y se discutan. Si bien no hay sistema político perfecto, sí deben existir los suficientes mecanismos legales y sociales para evitar que actos de corrupción tan flagrantes permanezcan impunes y sin consecuencia alguna.

(imagen: http://mexicanadecomunicacion.com.mx)

Un requisito para la participación ciudadana en las democracias modernas

alfabetización mediática

La alfabetización mediática es la educación para el desarrollo de competencias que ayuden a los sujetos a acceder, comprender y evaluar de manera integral los medios de comunicación; así como la formación de sujetos críticos ante los estímulos de información e intercambio recibidos a través de la los mismos. La Comisión Europea incluye en su definición la capacidad de establecer formas de comunicación en diversos contextos.

Desde hace una década la Unión Europea considera la alfabetización mediática como una prioridad y ha realizado una serie de programas para impulsarla a través de su Comisión. Ejemplo de éstos es Europa Creativa, programa de financiamiento que cuenta con un presupuesto de 1,460 millones de euros para apoyar el acceso y desarrollo de iniciativas relacionadas con cultura, artes y medios (digitales y tradicionales). De estos programas se han derivado distintos estudios acerca del uso de las tecnologías de información, redes sociales y videojuegos online por parte de jóvenes de 15 a 30 años, que si no nacieron con dichas tecnologías, éstas forman parte central de su vida cotidiana, y han transformado los canales y formas de comunicación, interacción y relación de las nuevas generaciones. Es por ello que la Comisión Europea considera necesaria la alfabetización de la población en estos medios, para fomentar una ciudadanía más activa, crítica y participativa en una sociedad con sobre flujo de información. También es considerada como un “eje clave en las democracias modernas”, como lo señala el Dr. José Ignacio Aguaded-Gómez, editor de la revista Comunicar.

Los jóvenes de hoy crecieron en un mundo saturado de información, tecnologías relacionales y comunicaciones digitales, especialmente en los países industrializados. La mayoría de ellos las usa de forma indiscriminada, es decir, sin haber recibido ningún tipo de filtro u orientación acerca de temas sumamente importantes, como la seguridad de su información, los términos y condiciones de los sitios a los que accesan, la veracidad de la información, entre otros. De ahí la necesidad de alfabetizar.

La Dra. Pilar Colás Bravo y la Dra. Teresa González Ramírez, catedráticas del Departamento de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla, resumen la historia de las redes sociales en tres periodos: El primer periodo (de 1997 hasta el 2001) se caracteriza por la creación de comunidades virtuales donde los usuarios de distinguen de acuerdo a sus perfiles. En el segundo periodo las redes sociales se integran al escenario económico, convirtiéndose en una herramienta global para el intercambio entre profesionales en el ámbito de los negocios. Y en la actualidad (tercer periodo), se crean disciplinas y campos de trabajo por el enorme potencial que las redes tienen al haber permeado en muchos escenarios de la vida cotidiana y en una cantidad inimaginable de usuarios alrededor del mundo. La firma analista sobre actividades y rendimiento de internet, Royal Pingdom, registró 2400 millones de usuarios en todo el mundo en un estudio realizado en 2012. Del total global, 44% corresponde al continente asiático, 21,6% al europeo y 11,4% a Norteamérica.

En América Latina había 231 millones de usuarios de Internet al 1 de enero de 2012. De esta cifra, 30% eran brasileños, el 16% mexicanos, el 11% argentinos y el 10% colombianos. Lo cual representa un porcentaje muy alto si tomamos en cuenta las difíciles condiciones de acceso, brecha digital, pobreza y falta de infraestructura de los países latinoamericanos. Sin embargo los dispositivos móviles han contribuido en gran parte a facilitar el acceso a internet y redes sociales.

Como mencioné antes, las tecnologías de información, el internet y las redes sociales tienen un rol central en la vida de los jóvenes. También tienen un rol central en sus experiencias en lo que se refiere a la socialización, la globalización, los espacios online y offline y la percepción de participación y de relacionamiento con sus semejantes. Esas son sus primeras experiencias con la ciudadanía, en espacios públicos y privados online.

Los internautas son cada vez más jóvenes, sus primeras experiencias con las computadoras e internet son fuera del espacio formal educativo y el 90%(i) de ellos no cuentan con alguna orientación acerca del uso de éstas. La pregunta hoy en día ya no es si los niños deben ser alfabetizados mediaticamente; la cuestión es cómo. El hecho de que no exista un filtro u orientación nos muestra que existe, no sólo una brecha digital, si no también una generacional, que tiene que ser atendida a través de la alfabetización mediática para aprovechar el uso actual de los medios y canalizarlo hacia el ejercicio ciudadano. 

Las redes sociales abren un espacio virtual donde los usuarios experimientan relaciones de igual a igual en el intercambio de información, experiencias y opiniones, creando un nuevo paradigma de comunicación; por ende, se ha ido abriendo un espacio de denuncia ciudadana y de catársis colectiva nunca antes visto. Los ciudadanos toman estos medios para denunciar todo aquello que no tiene cabida en las agendas políticas y comienzan a llevar a cabo acciones bajo sus propias agendas. Estos son pasos importantes para ejercer la ciudadanía y contribuir a una democracia más participativa.

Las competencias mediáticas a desarrollar implican poder interactuar de manera crítica con los mensajes producidos por los demás, internalizarlos, comprenderlos y responder produciendo mensajes propios. En este sentido, una sociedad alfabetizada mediáticamente contribuye también a una sociedad alfabetizada políticamente, influyendo en la autonomía personal de los receptores de la información. Esto aporta directamente a lograr sociedades más justas. Por eso, la intervención del Estado es necesaria para la regulación de los nuevos medios, pero también para garantizar el acceso a internet y el financiamiento de programas de alfabetización mediática a la población en general, especialmente a las generaciones futuras. Sólo así, la siembra de dichas capacidades rendirá frutos en la participación ciudadana online y offline.

Julia Romero,

Comunicóloga y Maestra en Educación Intercultural

@Sashantia1

 

(i) Según un estudio sobre el uso de internet por jóvenes andaluces publicado en Comunicar Journal: “Jóvenes interactivos: nueva ciudadanía entre redes sociales y escenarios escolares”, editado por el Dr. J. Ignacio Aguaded-Gómez.

Bibliografía:

Comunicar Journal: Jóvenes interactivos: “Nueva ciudadanía entre redes sociales y escenarios escolares”. Editado por el Dr. J. Ignacio Aguaded-Gómez.

Neyla Graciela Pardo, Razón Pública.com: “Redes sociales y construcción de ciudadanía en Colombia”.

http://ec.europa.eu/programmes/creative-europe/index_en.htm

http://europa.eu/legislation_summaries/information_society/strategies/am0004_es.htm

http://latinamericahoy.es/2012/03/29/america-latina-internet-redes-sociales/

 

(Imagen: http://www.finanzzas.com)

El hambre: una limitante para la democracia.

Cruzada Nacional Contra el Hambre(imagen: http://fotos.libertadguerrero.net)

La necesidad y el hambre son de las principales limitantes para el desarrollo ciudadano, y por ende democrático. En la República Mexicana se estima que 28 millones de personas padecen hambre, esta problemática motivó a que el presidente Enrique Peña Nieto propusiera el 21 de enero del 2013 la “Cruzada contra el hambre“, un programa para combatirla a través de la suma de esfuerzos administrativos.

Esta medida tiene como objetivo focalizar esfuerzos en combatir la pobreza extrema, que es la que más lastima al país en cuanto a las limitantes que una mala alimentación marca en poblaciones determinadas. Es importante señalar que la pobreza es multidimensional y no se limita a indicadores como el ingreso o el gasto, es una condición en la que intervienen múltiples factores como acceso a la salud, educación,  servicios, vivienda y, desde luego, alimentación.

La Cruzada Nacional Contra el Hambre parte de la premisa de la alimentación y una correcta nutrición como punto de partida  para el mejoramiento del resto de las dimensiones; a través del fortalecimiento del capital físico y humano de la población, y con el apoyo de otros programas sociales, puede darse una salida productiva a la pobreza.

En resumen, esta propuesta tiene cuatro puntos importantes que le dan forma a la estructura y a lo que pretende solucionar:

1-Esfuerzos focalizados en los 400 municipios más pobres del país.

2-Corresponsabilidad en todas las dependencias gubernamentales.

3-Estrategias sociales enfocadas a las capacidades productivas.

4-Los beneficiarios estarán incluidos en la transformación.

Estos cuatro puntos parten de la riqueza que México tiene como país y de la existencia de recursos suficientes para combatir los problemas de hambre. Como parte de los esfuerzos existen varias fundaciones como “La fundación cero hambre”, “La asociación Mexicana de bancos de comida” y, “Un kilo de ayuda”, entre otras. Estas organizaciones no gubernamentales tienen como propósito el uso de cooperativas agrícolas que permitan el sustento de quienes producen, pero también que dichas cooperativas puedan vender sus productos para generar recursos, siendo un programa que busca generar un círculo virtuoso, no sólo para erradicar la pobreza multidimensional extrema, sino para promover proyectos y actividades productivas.

Cabe resaltar que la estructura jurídica está presidida por la Secretaría de Desarrollo Social, pero al ser multisectorial incluye la participación de las secretarías de Gobernación, Relaciones Exteriores, Defensa Nacional, Marina, Hacienda y Crédito Público, Medio Ambiente y Recursos Naturales, Energía, Economía; Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación; Comunicaciones y Transportes; Educación Pública; Salud; Trabajo y Previsión Social; Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano; Turismo. Que junto con sus aparatos descentralizados suman esfuerzos en la búsqueda de cumplir con los objetivos.

El hambre es un problema que tiene manifestaciones en todas las esferas sociales y por obvias razones, en la naturaleza biológica humana. En un país como México es un problema que no ha logrado erradicarse a pesar de los programas sociales de los últimos sexenios, y es de suma importancia porque es indicador de una pobre política distributiva. Sin embargo, el mayor problema del hambre es que hace a las millones de personas que la padecen incapaces no sólo de tener una vida digna, sino de participar en la vida pública. Este hecho es trascendental porque no puede existir democracia en un lugar donde no se tienen satisfechas las necesidades más elementales, y donde todo esfuerzo humano está orientado a la supervivencia más elemental. El hambre no es sólo un programa que afecta a quien la padece, sino a todo el país donde los millones que la sufren amenazan la legitimidad y el funcionamiento del sistema en su conjunto.

Mama RosaLa fragilidad del Estado de Derecho es la principal fuente de la desconfianza entre ciudadanos y principal enemiga de la democracia. La semana pasada fueron “rescatados” por un comando armado 458 menores de edad del albergue “La Gran Familia” ubicado en Zamora, Michoacán. La encargada del albergue, Rosa Verduzco, conocida como “Mama Rosa”, fue detenida en medio de un vistoso operativo que incluyó medios de comunicación y la exhibición de la Sra. Verduzco como una criminal ante el público sin haber pasado por el debido proceso y el respeto de sus garantías más elementales.

La casa hogar, que en su página web menciona contar con subsidios oficiales y convenios con organismos públicos de todos los niveles y de atender a personas de escasos recursos, no se daba abasto para atender a los jóvenes que lo habitaban. Lo que llama la atención es el tipo de delitos que se le imputan a Rosa Verduzco, a quienes muchos intelectuales y personalidades del país como Krauze, Poniatowska, Lázaro Cárdenas Batel, Vicente Fox, e incluso el nobel francés de literatura Le Clezio califican como una luchadora social.

Los delitos que se le imputan a Mama Rosa son:

  • Adopciones ilegales (Tratado Internacional de las Naciones Unidas para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas)
  • Explotación sexual (art. 201 del Código Penal de los Estados Unidos Mexicanos)
  • Explotación laboral (art. 5 de la Ley Federal del Trabajo de los Estados Unidos Mexicanos)
  • Tráfico de órganos (art. 156 bis del Código Penal de los Estados Unidos Mexicanos

Estos delitos hablan principalmente de dos cosas; como se puede observar, la naturaleza de los crímenes que se le imputan a la responsable del lugar distan de tener un impacto menor, pero no deja de llamar la atención las irregularidades con que la autoridad actuó. ¿Por qué lo hizo hasta este momento?. Si realmente existieron dichas violaciones y acusaciones, por qué no presentarlas en primer lugar ante la autoridad judicial competente antes de hacer un linchamiento mediático que ha despertado la reprobación con razón de un grupo significativo de ciudadanos quienes piden se respete la figura de Rosa Verduzco.

El tema no es menor en un momento donde Michoacán vive una degradación de las funciones estatales a manos de grupos criminales y donde acciones policiales bajo la sobreexplotación mediática desproporcionada parecen buscar la legitimidad perdida en la lucha contra el crimen. Ante este escenario, Rosa Verduzco luce como chivo expiatorio de una política estatal que no ha dado resultados en materia de seguridad, y donde ciudadanos como José Manuel Mireles, líder de las autodefensas michoacanas, se encuentra preso, mientras que “La Tuta”, líder de Los Templarios, continúa en libertad. El caso de “La Gran Familia” parece seguir la misma ruta de un gobierno que busca restaurar la confianza a partir del encarcelamiento de líderes sociales surgidos de la necesidad de resarcir el daño ocasionado por las omisiones desde el poder.

(imagen: http://media.proceso.com.mx)  

¿Cómo afecta la Ley de Telecomunicaciones a la democracia en México?

Ley de TelecomunicacionesLa semana pasada se aprobó la Ley Federal de Comunicaciones con claroscuros que ponen en entredicho los verdaderos intereses que la impulsaron. Entre los avances positivos que la reforma contiene están aquellos que benefician directamente el bolsillo de los usuarios de telefonía móvil, que, aunque importantes, es difícil entender por qué cosas como consultar el saldo o crédito del teléfono tenía un costo en algunas empresas. Entre los cambios que entrarán en vigor en 2015 están la obligación de no cobrar por preguntar dicho saldo, no cobrar tarifas de larga distancia ni de roaming y la vigencia del saldo en celular (al pasar de 2 meses a 12), notificación a los usuarios cuando cambien las condiciones de sus contratos y la posibilidad de cancelarlos cuando esto ocurra.

Sin embargo, con los beneficios también llegan las dudas y amenazas sobre los riesgos potenciales que las reformas aprobadas pueden traer consigo, y curiosamente la parte negativa no impacta en los bolsillos pero sí en las reglas del juego democrático. Entre las principales están: la requisa de los medios de comunicación en vías generales de comunicación cuando la seguridad nacional o interna estén amenazadas, la legalización del espionaje para apoyar a la justicia y la censura de contenidos audiovisuales a cargo de la Secretaría de Gobernación.

Sobre la requisa de los medios de comunicación cuando el Estado tenga por obligación salvaguardar el orden y la seguridad pareciera ser algo lógico y natural a fin de retomar el control y el orden. Sin embargo, no deja de ser preocupante en un país donde las protestas y manifestaciones sociales tienen lugar en las vías generales de comunicación, no por gusto o necesidad, sino porque históricamente México no ha logrado construir la institucionalidad que permita dar solución a muchos de los problemas que no tienen otro camino que no sea la protesta pública y la visibilidad que otorgan las manifestaciones de esta naturaleza. La aprobación de la ley en los términos en los que está es prácticamente la legalización de un “estado de sitio” electrónico, con todos los riesgos que esto implica en materia de generación de información y visibilidad de los problemas y en el tratamiento de éstos por parte del Estado.

Otro de los problemas no menos alarmantes es la posibilidad de intervenir cualquier comunicación privada con aprobación judicial bajo petición de los cuerpos de seguridad. Igualmente, la producción de contenidos audiovisuales estarán a cargo de la SEGOB y no del instituto autónomo creado para esos fines. Asociar la aprobación de contenidos audiovisuales al poder político no es sano ni democrático en aras de garantizar la libertad de expresión. Hoy en día la Secretaría de Gobernación tendrá la facultad de decir qué se aprueba y que no, qué es válido y qué no lo es.

Las dudas y alarmas que despierta la reforma no son gratuitas; el régimen actual es heredero del sistema de partido hegemónico que gobernó México durante buena parte del siglo XX, y, a pesar del discurso, no parece ser que haya cambiado sustancialmente el ADN que lo caracterizó a lo largo de los sexenios. En el fondo tampoco puede atribuirse a que sea un problema de partido, sino a la constitución y forma de ser de la práctica política mexicana y el ejercicio del poder. Es en esta naturaleza donde la ley de telecomunicaciones tiene sus riesgos, ¿cómo no ser suspicaces al respecto si en el pasado se han cometido grandes atropellos aún con la leyes “buenas”?

Aunque si bien se puede alegar sobre los beneficios de la reforma y de los candados que posee para que no ocurran atropellos, tampoco hay que olvidar que México no ha logrado consolidar la democracia y estas condiciones ponen en riesgo el proceso de hacerlo al no tener elementos sólidos de rendición de cuentas, evidenciados en una alta tasa de impunidad entre la clase política.

(imagen: http://revistainsighters.com.mx)

¿Cómo se está llevando a cabo la discusión de las reformas?

La democracia es el gobierno de los consensos. Esta idea, aunque similar a la idea generalizada de la democracia como el “gobierno de la mayoría”, tiene una diferencia sustantiva: la inclusión de las minorías y otros grupos dentro del pacto social, pero no sólo una inclusión a partir de la ley, sino una inclusión a partir del ejercicio de construcción de políticas públicas. Entender bien esta idea ayuda a comprender lo crucial que resulta la construcción de acuerdos donde las fuerzas políticas estén integradas, de lo contrario se corre el riesgo de caer en lo que el sociólogo inglés, Alexis de Tocqueville, nombraba la “tiranía de la mayoría sobre la minoría”. Este tema es relevante porque define el grado de legitimidad de un gobierno específico, así como los mecanismos que pueden utilizar las fuerzas opositoras para canalizar sus demandas.

Si bien, desde el Tribuni Plebis de Roma hubo ejemplos muy claros de quiénes utilizaron la oposición y el populismo para llevar al Estado a situaciones límite, como Saturnino y Sulpicio, también es cierto que, cuando el Estado no cuenta con los mecanismos adecuados para recabar las demandas legítimas e incorporarlas a su gobierno, la oposición se radicaliza y se pone en grave riesgo la legitimidad y gobernabilidad. Un ejemplo claro de la misma época fueron las luchas por la ciudadanía romana, que al principio sólo estaba reservada para los patricios, pero que fue extendida a través de mucha sangre hacia los plebeyos y finalmente a los habitantes de colonias, ciudades y regiones aliadas, después de numerosas oposiciones del Senado.

El tema viene a colación porque en la discusión de las reformas que se está dando en nuestra República, parecería que la prioridad es sacarlas a toda costa, pero queda la duda de qué tanta discusión e inclusión se está generando para que las opiniones legítimas en contra de éstas se puedan expresar y puedan ser incluidas en la elaboración de las leyes. Si bien la mayoría de los legisladores desconoce el contenido de las iniciativas, existen académicos, consultores y organizaciones que tienen planteamientos respecto a cada una de ellas. La pregunta central que habría que responderse es: ¿se están discutiendo, abierta, inclusiva y transparentemente las reformas, en un ambiente propicio dada la importancia del tema?

Es claro que las reformas pueden ser aprobadas por mayoría, sin tomar en cuenta de manera alguna a la oposición, pero no son claros los beneficios que esto tendrá para la gobernabilidad, e incluso para la propia viabilidad de las reformas. Aquí es donde más importancia cobra el oficio político y la posibilidad de generar consensos con base en el entendimiento mutuo.

Construir ambientes democráticos no es sencillo. Sin embargo, es importante ser inclusivos siempre y privilegiar más allá de las posturas de partido; de esa manera, no sólo la discusión será beneficiada de la riqueza y pluralidad de posturas que pueden encontrarse en el Congreso y todos los órganos representativos, sino que el futuro político del país será más promisorio en cuanto a la generación de acuerdos y la estabilidad política.

Discusión reformas en el Senado Mexicano

(imagen: www.educacioncontracorriente.org)

El tema electoral es uno de los principales retos que enfrenta la consolidación de la democracia

reforma político electoral

Sin confianza no puede haber espacios para la cooperación y la interlocución política. El pasado jueves se aprobaron las leyes secundarias de la Reforma Constitucional en materia electoral en un periodo extraordinario de sesiones en el Congreso, con un resultado que deja a la ciudadanía con un sabor agridulce.

Entre los avances de estas nuevas reformas secundarias está el tema de la fiscalización de recursos, las candidaturas ciudadanas y la concentración en materia de organización y fiscalización de elecciones en el Instituto Nacional Electoral (antes IFE), no sólo las federales como ocurría antes, sino también las locales.

Los puntos sobre los que ésta reforma deja muchas interrogantes y dudas son, por ejemplo, el tema de las candidaturas independientes, mismas que ahora necesitarán del 1% del padrón electoral para ser aprobadas, algo así como 780 mil firmas. ¿Habrá alguien capaz de lograr un apoyo así sin una estructura partidaria? Para el tema de la fiscalización de contenidos mediáticos no explícitos como entrevistas u otros contenidos editoriales, no se establecen del todo los criterios para definir cómo identificar cuando una entrevista o contenido fue pagado o no, con todos los inconvenientes y suspicacias que esto genera (como ocurrió con los candidatos de todos los partidos políticos en las pasadas elecciones).

Finalmente el tema de la enorme fiscalización y complejidad que conlleva que un solo órgano coordine todas las elecciones. Incluso en la legislación tal como quedó, no es del todo claro qué sucederá en varios puntos de convocatoria de los comités distritales cuando las elecciones no sean concurrentes, es decir, cuando las elecciones locales no empaten con las federales.

Todos estos temas vuelven a poner sobre la mesa uno de los grandes debates de la llamada Transición Mexicana, talón de Aquiles en materia electoral de la consolidación de nuestra democracia. Si bien no se puede reducir la calidad democrática al tema electoral, en México hemos visto cómo sexenio tras sexenio van saliendo problemáticas y maneras de evadir la ley que terminan por lastimar el clima de acuerdos y la posibilidad de establecer canales de cooperación ante el sentimiento perpetuo de sentirse excluido y aprovechado por parte de algunas fuerzas políticas. 

Uno de los grandes retos que México tiene en el proceso de consolidación de su democracia pasa forzosamente por el tema electoral. ¿Cómo hacemos para que no tengamos que hacer una legislación parchada cada año, partiendo de principios generales que garanticen la transparencia y confianza en las instituciones? Hoy después de 18 años en que el IFE fuera visto como la máxima creación democrática del país, poco queda de ese espíritu ciudadano con toda la pérdida de capital político social. Parece ser que el problema de fondo radica en nuestra falta de capacidad para confiar y cooperar más con los demás. Es un tema de apertura y tolerancia donde los actores políticos parecen sólo proteger sus intereses; pero es ahí donde la ciudadanía tiene la oportunidad de reclamar el espíritu que dio forma al hoy extinto IFE.

(imagen: www.clarinveracruzano.com)

El Congreso: mecanismo de equilibrio del sistema político

oposición democracia

México ha transitado durante los últimos años el camino hacia la democracia y se ha venido consolidando en ella. No ha sido una ruta sencilla, ni mucho menos rápida, pero son diversos los instrumentos políticos puestos a disposición de los ciudadanos para evitar una regresión autoritaria. En ese sentido existen el Instituto Federal Electoral (próximamente Instituto Nacional de Elecciones) que tiene autonomía, al igual que el Banco de México, la CNDH o el IFAI. Todos ellos garantes de la estabilidad política, financiera, económica y social de México. Pero sin duda, el instrumento más importante es la oposición en el Congreso.

Una oposición parlamentaria, dadas las condiciones de nuestro país, es la mejor herramienta para evitar que la consolidación democrática retroceda pasos. Lo anterior se pudo presenciar durante los últimos años, en los cuales la agenda política, si bien nunca fue claramente marcada por la Presidencia de la República, dependía en gran medida del Congreso de la Unión, de sus tiempos y de su agenda. Las Cámaras de Diputados y Senadores fungieron como el equilibrio principal del sistema político y le dieron solidez al presidencialismo mexicano, acotándolo más en su margen de actuación.

No obstante lo anterior y el inmenso poder que tiene la oposición en el Congreso mexicano, pareciera que los partidos que la representan han optado por no hacer uso de esta prerrogativa y echar en saco roto el poder e influencia que tienen, no solamente para delimitar prioridades, sino para generar mecanismos estructurales y legales para que las cosas en nuestro país funcionen mejor.

Los partidos de oposición parece que han renunciado a su vocación de ser el contrapeso del Ejecutivo, convirtiéndose en actores políticos que vuelcan su quehacer hacia ellos mismos, tratando de dirimir sus propios conflictos. En esa medida, y ante una oposición pulverizada, la Presidencia de la República no puede negociar. Si bien no enfrenta a una oposición férrea en el Poder Legislativo, siguen siendo malos augurios para el país que los legisladores y el Gobierno Federal no se puedan poner de acuerdo para aprobar reformas que urgen a la nación. Eso sí, en las próximas elecciones intermedias, parece que el PRI seguirá siendo la primera minoría en el Congreso, pero la República urge de soluciones a las grandes materias que siguen estando pendientes.

(imagen: http://images.mexico.lainformacion.com)